Hablemos de la estafa piramidal y las lecciones aprendidas
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Hablemos de la estafa piramidal y las lecciones aprendidas
Martes, 01 de Febrero de 2011 10:05

Estructura Piramidal :: I Parte

1. Pirámides

Las pirámides están asociadas con los esquemas deshonestos más antiguos y comunes porque, en general y desde el punto de vista del consumidor, los esquemas piramidales son fraudulentos, ilegales y hacen que la gente pierda su dinero.

Si bien existen compañías de mercado en red o de multi nivel que son legales y legítimas, éstas son pocas en el mundo y sirven a los estafadores para pretender pasar por una de ellas.

El reto de las autoridades de regulación y supervisión es detectar la ilegalidad, detenerla si es posible; pero el reto mayor es de la gente, por sí misma, para que conozca lo suficiente, que esté bien informada y que sea capaz de intuir, al menos, que alguien quiere echarle mano a sus ahorros.
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2. Piramidación

La palabra “piramidación”, etimológicamente inexistente, ha sido adaptada en el ámbito financiero para definir los procedimientos de captación masiva ilegal de recursos del público los cuales giran en un solo círculo y ocasionan que, al final, por no existir un respaldo económico solvente, se produzca su rompimiento y se termine perjudicando principalmente a las personas que –a manera de inversión colocaron su dinero en la época inmediatamente anterior al colapso del proceso piramidal de captación ilegal de recursos.

La piramidación constituye un efecto por el que con cualquier capital, sea grande o pequeño, se obtiene un elevado rendimiento en corto tiempo sin que se pueda establecer cuál es el destino y fin del dinero invertido y cuál fue la operación financiera que generó tal rentabilidad.

El efecto de piramidación será mayor cuantos más niveles de participación se den en el proceso de conformación de la pirámide financiera. En definitiva, la piramidación constituye un proceso fraudulento que tiene el objetivo de captar fondos bajo la promesa de entregar intereses superiores a los legalmente establecidos, que se cancelan con dinero recaudado de personas que se van incorporando a la pirámide, motivados por una expectativa que se descubre como falsa únicamente cuando el sistema colapsa.

3. Piramidación de capitales

Es necesario establecer diferencia entre la piramidación -que constituye una estafa masiva en la que participan activa y directamente miles de incautos que entregan sus recursos a personas naturales o jurídicas que no están legalmente autorizadas para realizar operaciones financieras de captación de recursos del público- y la denominada piramidación de capitales por parte de instituciones del sistema financiero legalmente constituidas, dentro de las cuales también opera una suerte de estafa masiva cuando se aumenta artificialmente el patrimonio de la institución financiera, pero no su solvencia. Es otro mecanismo que convierte a los depositantes y al público en una suerte de actores pasivos de estafas colectivas.

La piramidación de capitales es un mecanismo que permite utilizar un mismo monto de recursos para incrementar el capital de una institución financiera no solo una vez, como es lo normal, sino en más ocasiones. Un ejemplo es el del banco local que invierte su capital en una subsidiaria “off shore” (en el exterior), la que a su vez, concede un crédito a un individuo o empresa (relacionada o no) para que adquiera acciones del banco local. De esta manera artificial, el patrimonio del banco local se incrementa, sin fortalecer en la práctica su solvencia. Otro mecanismo similar, pero más sofisticado, es que la subsidiaria “off shore” adquiera participaciones en algún fondo internacional con el objetivo de adquirir acciones en el banco local.

Como estafa piramidal se conoce a la modalidad de estafa utilizada por empresas no reguladas -o personas individuales- mediante la cual se hace creer a depositantes que pueden obtener muy buen rendimiento sin dar a conocer claramente la naturaleza de las inversiones que realizan. El nombre es porque su estructura tiene la forma de una pirámide.

Se puede encontrar rastros y evidencias de esta actividad ilícita desde el siglo pasado. Sin embargo, su presencia y accionar se mantienen vigentes bajo una serie de otras denominaciones como células de la abundancia, células de colores, células de gratitud, bolas de colores, bolas solidarias, círculo de la prosperidad, rueda de la amistad, entre otras.

II: Perfil de la Estafa y del Estafador

1. Perfil de la Estafa Piramidal

A fin de comprender con mayor precisión las características de la diversidad de tipos de estafas que se registran, veamos esta primera clasificación:

A) Estafa piramidal clásica es la creación de un esquema piramidal, basado en un primer nivel donde se ubica el grupo estafador -denominado cabeza o cúspide- del cual depende un segundo nivel
contactado por los organizadores.

El segundo nivel -una vez que encuentra que “la empresa funciona, porque le pagan los intereses comprometidos- es incitado a buscar más ahorristas sobre los cuales recibe incluso comisión para que los nuevos depositen sus ahorros en manos de los del primer nivel. El tercer nivel, comprobado el “funcionamiento” de la empresa, repetirá la búsqueda de nuevos ahorristas. De este modo, se constituye la pirámide de ahorristas. Todos entregan su dinero al primer nivel.

• Las empresas y personas que organizan estafas piramidales infringen la Ley porque captan –habitualmente- depósitos del público sin autorización del ente regulador.
• Afectan la integridad del ahorro público.
• Merman la confianza en las instituciones del Estado y en el Sistema Financiero.

Esta estructura es sucesiva e, incluso, ilimitada. La base es el cobro de una cantidad que se compensará con nuevas incorporaciones. Con sólo dos por cada persona incorporada, la pirámide se forma muy aceleradamente y, en lapso relativamente corto, se genera la capacidad de recaudar millones de dólares.

En este tipo de esquema piramidal solo circula dinero entre los participantes. No se genera dinero adicional. Es decir, no hay ningún negocio debajo. Lo único que hay es que a medida que se va incorporando más gente, los que ya están incorporados a “esa red” van obteniendo ganancias. No es más, ni se vende más, ni se busca más. Aunque parecía que este tipo de estafa estaba ya superado, la realidad nos dice que no es así.

B) Estafa no financiera: se basa en la concepción clásica (incorporación de personas a una cadena), pero ya ofrecen un producto o un servicio que no responde a la realidad de una actividad económica lógica.

Una condición ineludible del depositante es reclutar a otros para que depositen dinero para comprar “el producto” o beneficiarse de los exagerados intereses. Generalmente, la persona que lleva a otros depositantes recibe algún beneficio (comisión u otro incentivo) para que siga alimentando la base de la pirámide.

El factor fundamental es la “red” de confianza en las personas que atrajeron al depositante quien ratifica esa “fe” cada vez que constata la entrega de los primeros bienes (autos, casas) o utilidades a otros. Esa constatación es lo que le induce a confiar/desear lo mismo.

Las estafas piramidales no financieras más extendidas tienen que ver con la distribución de algunos productos o la franquicia de alguna marca. En algunos casos, se ha visto que cuando los organizadores de la estafa ya se sienten seguros, comienzan a ejecutar estrategias que consolidan la confianza de sus primeros inversores e inducen a otros a participar. Entre esas acciones:
• Constituyen empresas “fachada”
• Abren oficinas en uno y otro lugar para dar sensación de legalidad
• Contratan personal “muy diligente”
• Impulsan campañas publicitarias en medios de comunicación
• Desarrollan páginas Web

El empleo de estos recursos –por parte de los estafadores- que inducen al público a participar de la estafa tiene el objetivo de ganar más y contar con más personas que pongan su dinero para pagar a los primeros, segundos, terceros...

La diferencia fundamental entre la estafa piramidal clásica y la no financiera es que en la segunda, de supuesta distribución de productos, se ofrece un trabajo a las víctimas; en la estafa Ponzi (piramidal clásica), una “oportunidad de inversión fantástica”.
Por regla general, el beneficio económico de la estafa piramidal para la empresa y los “vendedores”, no proviene exclusivamente de la venta o servicio distribuido a los consumidores finales, sino de la incorporación de nuevos participantes

C) Estafa financiera: es la más compleja, la más difícil de reprimir desde el punto de vista público, la más difícil de conocer desde el punto de vista privado y se determina por la confusión con el mundo financiero y la creencia de una mayor rentabilidad. Aquí se ofrecen servicios financieros o pseudos-financieros y la gente puede llegar a entender que está ante un producto lícito.

2. Elementos constitutivos del negocio

Los elementos constitutivos presentes en una estructura piramidal ilícita, generalmente, son tres:

A) Operación al margen de la realidad económica.

Una estructura piramidal de nuevas incorporaciones puede ser lícita: es la base de muchos negocios reales. En las estafas piramidales, la base del negocio es la percepción de nuevos ingresos que no se sustentan en una operación económica real. Las estafas piramidales no tienen ningún sentido económico pues no se sustentan en ninguna actividad económica real. Eso lo sabe quien lo funda y lo sabe quien interviene.

Ahora, no todo lo piramidal es ilícito ni es que una estructura piramidal, de incorporación progresiva de personas a un negocio, sea de hecho ilícita. Si así fuera, romperíamos con la incorporación de nuevos capitales a las empresas, nuevos accionistas a una realidad consolidada cuya base del negocio sea la percepción de nuevos ingresos.

Cuando hablamos de operaciones al margen de la realidad, podemos estar frente a una estafa, un fraude, un negocio mal concebido, o las tres cosas.

B) Clara intención de defraudar (el dolo).

 Actuación dolosa de partida que va acomodando al estafador, a los colaboradores y a las víctimas en un lugar de la cadena donde se puede establecer el límite de la intencionalidad

La actitud dolosa surge desde el primer día. El estafador tiene una capacidad inventiva monumental sin que, necesariamente, sea un genio de la ingeniería financiera.

Lo cierto es que, pese a que una estafa piramidal siempre cae y que es imposible que un negocio que no se sustenta en ninguna realidad funcione, es difícil establecer cuánto va a durar, cuándo se va a descubrir y, por ende, cuánto daño va a causar en el camino.

La reflexión en este punto es preguntarse en qué lugar de la cadena se establece el límite de la intencionalidad. Queda claro que quien actúa al principio de la cadena tiene una actitud dolosa indiscutible, pero también es importante establecer este límite para definir el grado de responsabilidad penal de quienes participan no sólo en la organización, sino también en la “colaboración”.

Habrá variaciones de un tipo de estafa a otro pero, en todo caso, establecer el lugar de la cadena es fundamental para efectos penales.

C) Posición de los Sujetos:
Aunque resulte difícil establecer el grado de responsabilidad penal de los sujetos participantes en una pirámide (activos y pasivos), es necesario visualizar no solamente a quién ha sido el autor del delito, sino quién o quiénes pueden estar en relación de cooperación, de colaboración, de complicidad.

Posición Activa Que corresponde a quien organiza, gestiona, lleva a cabo la estafa.
Posición Pasiva Que corresponde a quien la sufre o padece.
Responsabilidad Penal Que dependerá del grado de implicación.

3. Perfil del Estafador:

El organizador de la estafa crea empresas de papel, no regulariza actividades, no paga impuestos, no paga seguridad social. A la hora del punto de quiebre de la estafa, cuando ésta colapsa y ya no puede pagar lo prometido a los participantes, el organizador desaparece y los participantes se quedan sin los recursos que han aportado. Por supuesto que quedan desamparados porque no cuentan con el beneficio de una red de seguridad financiera.

El crecimiento de este tipo de negocios depende de que los primeros enrolen a otros aportantes, estos a otros y así, hasta que la estructura llega a un punto límite a partir del cual ya es insostenible mantener el esquema de negocio.

Aunque la estafa siempre terminará en quiebra, el proceso es generalmente lento y silencioso al principio, hasta que los organizadores consolidan la base de los primeros inversores. Los organizadores del fraude convencen a sus primeros clientes, les pagan lo prometido y los convierten en propagadores de las “bondades” del nuevo negocio. Los amigos y familiares de estos harán la prueba y serán otros felices propagadores de los beneficios de “su acertada elección”.

El estafador lleva -generalmente- un minucioso registro de los depósitos que capta, el pago de “utilidades” y la actividad de sus promotores. Esta información, este rastro de la estafa, es muy útil al momento de determinar montos a resarcir a los afectados.

  1. El estafador tiene clara intención de estafar y buscará desaparecer antes de que la estafa sea descubierta.
  2. Buscará su legitimación y la creación de un halo de benefactor.
  3. El éxito del estafador, en esta etapa, logra en base a:

    • Mantener bajo perfil
    • Generar la “red” de confianza
    • Generar gratitud

En este juego, los organizadores de la cadena se van convirtiendo en millonarios porque los beneficios se multiplican en la medida en que la pirámide va creciendo en una proporción exponencial.

Este proceso continuará e irá ganando más víctimas que irán construyendo esa “red de confianza”, al recibir puntualmente sus dividendos. Confianza y gratitud con sus timadores, son algunos de los componentes complicados pues estos actúan con características de benefactores y van construyendo “un ejército de defensores” a la hora de la intervención de la autoridad.

El estafador buscará ampliar su base de apoyo formal (familiares y amigos cercanos) e informal (los primeros grupos de depositantes que, a su vez, se convierten en cómplices. Es el grupo “inteligente” de la estafa pues, al ser de los primeros, recuperan su capital una, dos, tres veces…). A la hora del colapso, son los encargados de movilizar a los afectados en contra de la autoridad.

Al cabo del tiempo, y cuando el estafador ya siente insostenible continuar manteniendo el modelo de negocio -pues simplemente no existen los recursos suficientes para cumplir lo prometido a todos los participantes- éste desaparece y deja a los participantes sin sus recursos.

Este fenómeno se puede reproducir en cualquier parte, en cualquier tiempo y comporta un sistema de embaucamiento colectivo.

Los que se quedan al margen del sistema –irónicamente- “envidian” a los que están dentro. Observan de fuera que “los que están” perciben los jugosos réditos generados por estos sistemas piramidales que no son otra cosa que estafas colectivas.

Fuente: Estafas Piramidales. Lecciones Aprendidas. ASFI. Bolivia.
 
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